Democracia con barrera

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Millones de votantes podrían quedar excluidos de las próximas elecciones en Estados Unidos ante el creciente número de leyes que imponen mayores condiciones a los ciudadanos antes de que puedan votar

Estas medidas afectan de manera desproporcionada a las minorías, en particular la latina.

La ley más sobresaliente es la del requisito de mostrar en los puestos de votación un carné de identidad con foto emitido por una autoridad gubernamental. La mayoría de la gente tiene esta identificación, pero la proporción de latinos que no la poseen es mucho más alta que en otros grupos demográficos.

En 2009 solo había dos estados que requerían carné de identificación, Indiana y Georgia. Ahora se incluyen Alabama, Carolina del Sur, Kansas, Missouri, Pennsylvania, Tennessee, Texas, Rhode Island y Wisconsin.

Varios de estos estados donde se aplica la ley han experimentado el mayor crecimiento de población hispana en los últimos años.

También expresa que las nuevas reglas son el fruto de esfuerzos de parte de grupos conservadores. De legislaturas y gobernaciones que estaban dominadas por demócratas y ahora son republicanas.

De acuerdo al Centro Brennan, un instituto de política pública, más de tres millones de personas se verían excluidas por el requisito de identidad con foto.

Las razones hay que buscarlas en un dato demográfico irrefutable: los latinos en Estados Unidos no sólo son una porción cada vez mayor de la población total, también son el grupo de electores que más ha crecido.

En Nuevo México, por ejemplo, el voto hispano subió del 32% del total en 2004 al 41% en 2008; en Texas se mantuvo en el 20%, en Arizona subió del 12% al 16% y en Nevada del 10% al 15%. En Florida ronda el 15% del sufragio.

En total, más de 21,7 millones de latinos reúnen los requisitos para votar en las elecciones de 2012, la mayor cifra de la historia.

Los activistas que defienden el derecho al sufragio enumeran varios obstáculos, como la reducción de fechas para la votación anticipada.

Las elecciones en Estados Unidos se realizan los martes, un día laborable. En 2000, una reforma electoral autorizó el voto anticipado para aquellos trabajadores que no podían ausentarse de su trabajo. Pero en Ohio lo acortaron de 35 a 11 días, en Georgia de 45 a 21 y en Florida de dos semanas a ocho días.

No son las únicas medidas para limitar el derecho al voto de las minorías. En Florida, Texas, Wisconsin, Tennessee y Kansas se impuso una prueba de ciudadanía mediante un certificado de nacimiento, de naturalización o un pasaporte para aquellos que se registran para votar.

Los impedimentos también se presentan en el proceso de registrar nuevos electores. Florida aprobó el año pasado una reforma de la ley electoral que impone restricciones a las agrupaciones electorales para registrar a sus miembros

Otra barrera que se presenta es el idioma. Según el Acta de Derecho al Voto, ciertas jurisdicciones que tienen un número de minorías, como las latinas, están obligadas a ofrecer asistencia en español. Eso incluye notificaciones, papeletas electorales y señalización en español, así como traductores en los puestos de votación. Sin embargo, hay una falta de cumplimiento con estos requisitos que crea otro obstáculo para los latinos.

A menos de cinco meses para las elecciones presidenciales y con las encuestas cada vez más igualadas entre el presidente Barack Obama y el candidato republicano, Mitt Romney, la pugna por cada votante se torna vital.

El Fiscal General de Estados Unidos, Eric Holder, demandó al Estado de Florida por una revisión del censo electoral que amenaza el derecho al sufragio de las minorías, más afines políticamente al Partido Demócrata.

Se trata de la medida que puso en marcha su gobernador, el republicano Rick Scott, a principios de mayo, para eliminar de la lista de votantes a quienes no tuvieran la nacionalidad estadounidense, incumpliendo la Ley Nacional de Registro de Votantes y la Ley del Derecho al Voto.

El dirigente republicano elaboró su relación de sospechosos a partir de la base de datos de los residentes con permiso de conducir.

Grupos de derechos civiles iniciaron una ofensiva denunciando que, tras esa iniciativa, no subyacía la intención de evitar el "fraude electoral", como aseguraban los republicanos, sino que su verdadero propósito era impedir a las minorías, en concreto a los hispanos y afroamericanos, el ejercicio de derecho al sufragio.

Según un estudio del Center for American Progress, el 58% de las personas incluidas en el listado del gobernador de Florida eran hispanos y el 14% negros. La "presencia de votantes blancos republicanos" era prácticamente inexistente", indicaba el informe.

Florida no es el único Estado que ha decidido revisar el censo electoral. Colorado y Nuevo México han adoptado iniciativas similares.

El articulista Michael Scherer de la revista Time explica que en cada elección presidencial desde 1992, el Partido Republicano ha ganado al menos alrededor de un cuarto del voto latino y el Partido Demócrata al menos la mitad. Lo que está en juego es el restante 25%.

Foto: David Zalubowski/AP

 

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