Nacionalicemos los bancos, empleemos a la gente

Opinión

La semana pasada las economías principales del mundo, incluso la de Estados Unidos, Unión Europea, Reino Unido, China, Rusia y Brasil hicieron una reducción coordinada sin precedencia de las tasas de interés.

Aunque todavía falta ver los detalles, parece que el liderazgo decisivo del Reino Unido en parcialmente nacionalizar a los bancos como un paso clave para estabilizar a los mercados financieros ha triunfado, ambos en EEUU, la UE y Rusia. Estados Unidos anunció que $250 mil millones del rescate se usará para parcialmente nacionalizar a nueve bancos: Bank of America, Merrill Lynch, Bank of New York, Mellon, Citigroup, Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Morgan Stanley, State Street y Wells Fargo. Las inversiones serán en la forma de acciones preferidas de entre un y tres por ciento del activo bancario, según reportó el diario capitalino The Washington Post.

China, claro está, no necesita tomar este paso porque la mayor parte del sector financiero y bancario ya está nacionalizado.

Muchos reportes insinúan que Gordon Brown del Reino Unido y al presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke abogaron en favor de esto desde el principio, pero que la ideología de “los mercados son bueno, el gobierno es malo” del secretario del Tesoro, Henry Paulson (y el presidente George Bush) desperdiciaron tiempo y que semanas después causó gran daño a la economía estadounidense.

(Los europeos le dieron un golpe a todo lo Bush al otorgarle el Premio Nobel en economía a Paul Krugman, quizás el economista más consecuente en su crítica de la política económica y política de Bush en la prensa. A principios de los 2000s él estaba recibiendo cientos de amenazas de muerte por cuestionar la sinceridad de Bush sobre muchas cuestiones.)

Está claro que nacionalizaciones de bancos a escala internacional fueron los paso más inmediatos que se pudieron dar para poner alto al colapso del sistema financiero mundial. Las conexiones entre las economías mundiales reduce la efectividad de cualquier acciones de un solo país sin la coordinación. Como muchos economistas han dicho, es el colapso de capital bancario y no solo los activos disponibles que tengan que es la raíz del problema. Y está claro que poner fin al colapso tiene que tomar lugar antes de cualquier otra reforma, estímulo, etcetera, pueda tomar efecto.

A pesar de la desorganización y fragmentación de las regulaciones e intereses financieros mundial, y la ausencia de ningún esfuerzo o institución de regulación, esta nacionalización parcial es un paso inicial bueno. Pero mucho más se necesita hacer.

Cuanta nacionalización, cuanta dirección pública de la política bancaria, de crédito o inversiones se requiere, sin duda, será tema caliente pero necesaria para debatir.

El problema estará en los detalles.

Los instrumentos actuales de coordinación internacional tienen defectos. Ni el Fondo Monetario Internacional ni el Banco Mundial tiene los recursos ni la influencia, ni están constituidos con representación democrática, ni sus operaciones son lo suficiente de transparente para motivar confianza. Rusia, China, India, Brasil y Sudáfrica, solo para nombrar unos cuantas economías vitales, ni están representadas. El grupo de los G7, economías “principales” del mundo también excluyen a estos países que producen riquezas.

La recesión venidera probablemente resultaría en un nivel de cesantía oficial de 10 por ciento, y quizás hasta 20 por ciento o más si cuentan a los trabajadores que dejan de buscar por no encontrar empleo. (Estos números llegan hasta 50 por ciento en algunas comunidades.) Nadie conoce el verdadero número, pero el daño a la economía es real para el pueblo, ambos en el país como en el exterior hasta si el colapso financiero termine hoy. Las reformas bancarias de Franklin D. Roosevelt puso fin al colapso financiero del 1930 en el 1933, pero tomó una guerra mundial y un estímulo público igual a 100 por ciento del PNB para recuperarnos de la depresión.

Una victoria de Obama entonces tiene aun más importancia debido a que una intervención económica amplia, agresiva, pro obrero y pro pueblo cada día es una necesidad más urgente. La crisis ya está llegando a los hogares, con la posibilidad de hogares sin calefacción y comunidades sin empleo. El genio de Obama hace que esté mejor preparado para bregar con las aguas turbulentas por la cual tendrá que navegar. Mientras tanto, será retado a ser aun más audaz y más preparado que Roosevelt para hacer los cambios básicos, estructurales en como trabaja la economía estadounidense. Una mayoría a prueba de tácticas parlamentarias de obstrucción en ambas cámaras del Congreso es una necesidad para poder tomar acción pública sólidas. Una victoria de McCain solo puede traer más parálisis ruinoso en lo económico y político.

Ya llegó la hora para que el gobierno expanda su política de beneficios por desempleo y asistencia pública para las víctimas económicas y se convierta en empleador de labor. Hay miles de tareas necesarias en la infraestructura pública donde se necesitan trabajadores y millones de jóvenes en busca de empleo. Podemos mejor dirigirnos a las resolver la crisis con métodos que crea menos deuda o inflación, poniendo gente a trabajar produciendo valor verdadero.

Hay otros pasos que también deben tomarse en cuidado de la salud, energía, protección ambiental – todas de las cuales necesitad de nuestra atención. Una recuperación completa, estable no puede ignorar ninguna de estas. Pero primero ponemos fin al pánico y prevenir que la gente sufran de hambre viene primero.