Guatemala: Se vendió la vida y el futuro

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Guatemala - La prórroga del contrato 2-85 para que la empresa Perenco Guatemala Ltda. de origen francés, continúe la explotación de petróleo en el campo Xan ubicado en el Petén, durante quince años más, no sólo es un gran error político sino que refleja que el gobierno carece, por completo, de un proyecto para la construcción de una nueva nación.

¿Qué país y qué tipo de sociedad queremos construir los guatemaltecos? Saber esto es fundamental para abordar esos temas y no caer en posiciones unilaterales.

Está claro que la explotación petrolera en esa zona tendrá efectos negativos a mediano y a largo plazo: destrucción de los ecosistemas, contaminación de las fuentes de agua; una profunda afectación de la flora, la fauna, del hábitat y el paisaje local, con la consecuente pérdida de biodiversidad y degradación general de las condiciones socioambientales mínimas requeridas para las restantes actividades económicas y para la salud humana, tanto desde el punto de vista genético como de la generación de las diversas patologías y la reproducción de la vida.

Si no tomamos, desde ahora, las medidas para defender la tierra como fuente de vida, al igual que el agua que ha sido reconocida por la Organización de las Naciones Unidas y la comunidad internacional como un recurso esencial para la sobrevivencia, y si seguimos permitiendo que se la trate como a una mercancía con la que se lucra al máximo, estaremos contribuyendo a la extinción de la humanidad.

Se dice, además, que dicho contrato fue hecho en condiciones oscuras, y que posiblemente la empresa sobornó a algunos funcionarios. Esto debe aclararse plenamente. Sería grave si llegara a confirmarse ese extremo, lo cual tendría que ser objeto del tratamiento penal correspondiente.

Por otro lado, debe tenerse presente que esas empresas que se llevan la riqueza, y que le dejan a nuestro país sólo una pequeña parte de las ganancias obtenidas, paran, al final, influyendo sobre los organismos locales del Estado que tienen que ver directamente con los procesos electorales y, de esa manera, consiguen agenciarse de partidarios para seguir operando en el país con el aval de miembros del organismo legislativo y judicial.

Creemos que la dependencia que se está estableciendo hacia la empresa PERENCO por parte del poder local, de las municipalidades del Petén y de las que reciben parte de los recursos proporcionados por dicha empresa, puede tener sus repercusiones en el ámbito político general, ya que no sólo se establece una relación con los alcaldes y políticos al nivel regional sino también con los políticos al nivel nacional, lo que podría llevar, incluso, a condicionar los procesos electorales que ya de por sí , están controlados por los grandes empresarios y por la oligarquía de este país, lo cual reduciría aún más los espacios de participación democrática.

El Estado guatemalteco debe crear una empresa petrolera que sea la que concentre y maneje los recursos petrolíferos en todo el país. Se deben nacionalizar estos recursos, y, sobre nuevas bases, rehacer los contratos con las empresas privadas nacionales y extranjeras, para que éstas operen en condiciones favorables para Guatemala, y también para que obtengan utilidades honorables pero no leoninas. A PERENCO, debe cobrársele lo que no pagó durante décadas de operar en Guatemala.

La justificación que utilizó el gobierno para prolongarle las operaciones a PERENCO, es su aporte de más de mil doscientos millones de quetzales. Esa es una manifestación de debilidad del gobierno de cara a las empresas extranjeras y a los sectores de la oligarquía nacional; ante las extranjeras, porque son ellas quienes paran imponiendo las condiciones, y, ante la oligarquía, porque los grandes ricos de este país no quieren aportar para resolver los graves problemas nacionales y para el desarrollo económico y social. Es por eso que rechazan la reforma fiscal y, en definitiva, crean un ambiente político contrario al gobierno. Eso es lo que políticamente expresa la derecha oligárquica.

El movimiento social debe manifestarse en esa dirección, o sea en torno a ese problema; porque explotación petrolera sí debe haber, pero en condiciones favorables para Guatemala. Además debe manifestarse en torno a que sea el Estado quien controle las operaciones de las empresas privadas y determine las condiciones para que realicen sus actividades. Las empresas extranjeras no deben interferir en los procesos políticos propios de Guatemala y, menos si son a favor de los que navegan con bandera de patriotas pero que están a la disposición de los intereses extranjeros.

Fuente: Alternativa Nueva Nacion, ANN

Reproducido con permiso del autor.

Foto: Una familia de indígenas mayas de viaje en una camioneta pick-up en su camino hacia Sololá, 137 km, 82 millas, al oeste de Ciudad de Guatemala. Los altos precios de los combustibles compresión de los recursos de la familia. Más dinero gastado en gasolina puede empujar a las pequeñas empresas a la quiebra y las familias en la pobreza. Rodrigo Abd / AP