Obreros de industria auto enfrentan lucha dura

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BELVIDERE, Illinois — El presidente del Sindicato de Obreros Automovilísticos Unidos (UAW por sus siglas en inglés) Ron Gettelfinger dice que su unión laboral no entra en conversaciones con las corporaciones de autos de Detroit pensando en aceptar concesiones. “No entramos en las negociaciones como una forma de aceptar concesiones, les puedo decir”, dijo Gettelfinger el 11 de julio después de dirigirse a los delegados de la convención nacional de la NAACP (Asociación Nacional para el Avance de Gente de Color) en Detroit.

Las tres principales compañías manufactureras de automóviles (General Motors, Ford y Chrysler) no esperaron al comienzo oficial de las pláticas el 20 de julio. Ya empezaron a “negociar” en la prensa. Dicen que tienen que reducir sus costos laborales por un 30 por ciento, disque debido a la competencia japonesa, principalmente la Toyota.

Los analistas de la bolsa de valores dicen que los inversionistas de la bolsa quieren ver un pacto de tipo nuevo por el cual el sector patronal se deshaga a $70 mil millones de costos de cuidado de salud de trabajadores jubilados. Además, quieren un sistema de salarios de dos niveles, para poder pagar a trabajadores nuevos una fracción de lo que ganan los demás trabajadores y menos beneficios. En tercer lugar quieren eliminar al “banco de trabajos” que ellos perciben como un sistema de salarios para personas que no trabajan.

Los capataces de la bolsa de valores se encuentran tan entusiasmados de esta “lista de deseos” que están operando como si fuera el caso de que los trabajadores y el sindicato no tengan voz en el asunto. Su esperanza es que las concesiones hechas por el sindicato en el caso de la empresa manufacturera de partes de autos, Delphi, sea el modelo para las tres gigantes corporaciones automotrices.

Los resultados de los intercambios en la bolsa muestran este entusiasmo. Acciones en General Motors, antiguamente la compañía dueña de Delphi, han subido 23 por ciento desde el primer de junio a $37,54 por acción, y la lista Fitch Ratings ya removió las acciones de General Motors de su “lista de observación negativa”. A la vez las acciones en Ford subieron por 15 por ciento a $9,64 a partir del 2 de junio.

Son muchas las personas que cuestionan la versión de que los tres gigantes se encuentran en dificultades financieras.

Apenas el 16 de julio, Ford anunció planes de invertir $1,37 mil millones en desarrollar una antigua fábrica de Daewoo en Rumania, convirtiéndola en un plantel grande para sus necesidades de producción de vehículos y motores.

Una semana antes, Ford anunció que va a gastar $100 millones para expandir su capacidad en su fábrica en San Petersburgo, Rusia, donde piensa aumentar la producción de 72.000 vehículos a 125.000 a partir del 2009.

Prosperando en la bolsa de valores, la General Motors parece determinado a agarrar dinero donde y como quiera. La Comisión Europea ha lanzado una investigación sobre unos $17 millones en ayuda dado a Vauxhall, un subsidiario de General Motores, por parte del gobierno británico. El dinero debiera haberse utilizado por GM para capacitar a los trabajadores para mantener en operación una fábrica cerca de Liverpool.

Sin embargo GM ya había empezado la capacitación y no necesitaba ningún incentivo financiera para hacerlo. Neelie Kroes, el comisionado de corporaciones de la Unión Europea, dijo “los fondos del público no deben proveer enormes ganancias para las compañías”.

Los manufactureros automotrices estadounidenses, por supuesto, tienen un largo historial de hacer cualquier cosa para aumentar sus ganancias. Los observadores notan que la compañía Delphi de partes de autos, en bancarrota, tuvo sus orígenes con GM, que había abandonado un aspecto de su negocio que ganaba menos para presionar a los obreros a dar concesiones. Ahora GM utiliza las concesiones hechas por el sindicato en el caso Delphi para crear presión para concesiones parecidas en el resto de la industria.

Chrysler ha implementado un doble sistema de salarios en su fábrica en Belvidere, Illinois, donde la norma actual es trabajo igual por salario desigual. Algunos trabajadores que ganan $18 por hora trabajan al lado de otros que ganan $40 con beneficios. La gerencia argumenta que este arreglo ha hecho factible la continuación de la producción y que este acuerdo insólito entre la gerencia y la unión ha hecho posible un tercer turno en la fábrica.

Pero el sistema ha causado desmoralización y desacuerdos entre los obreros, y ha producido una demanda de parte de los “trabajadores temporales aumentados” como se les dicen a los que menos ganan. La situación en Belvidere nos da una imagen de cómo seria la vida para los trabajadores automotrices si el sector patronal avanza en las negociaciones que están empezando.

Tom Daniels, un obrero de la fábrica de Belvidere que se quedó cesante por una semana mientras otros que ganan menos seguían trabajando, dijo, “Las compañías están mejor que lo que están diciendo. Ford supuestamente está en muy mala situación pero están gastando miles de millones en una nueva planta en Europa Occidental y quieren sacar más de nosotros. Le hemos dado mucho. ¡Basta ya!”.

Daniels tildó al sistema de dos niveles como “anti-americano”.

“Ellos hacen el mismo trabajo que nosotros. Le deben pagar lo mismo”, él dijo. “La compañía me obligó estar afuera por una semana y me puede obligar que me vaya antes del fin de la jornada porque los usan para trabajar un turno completo como menos paga. No es justo”.

Daniels también preguntó, “¿Cuanto tiempo pasará hasta que Chysler diga que quiere que todos nosotros trabajaemos por la escala baja? Ellos dirán que todos debemos trabajar por $18”.

A pesar de que Belvidere es la única fabrica automotriz en la cual esto ha sucedido, sistemas de dos niveles de salarios ya operan en varias fábricas de componentes de autos, como la Delphi.

El UAW y los trabajadores dicen que las empresas, que valen muchos miles de millones, no pueden esperar que los trabajadores vayan a hacer más sacrificios. El sindicato también ha decdido de luchar para poner fin a este sistema de tener obreros de “segunda clase” con menos pago para que este sistema no se riegue por el pais.

Por la razón de que los salarios y beneficios ayudan a establecer la norma para todos los trabajadores, el movimiento sindical ve a esta batalla como crítica. Una resolución recientemente adoptada por un subdistrito del UAW en la zona de Chicago dice en parte “‘Si les hubiéramos parado con PATCO’ es una consigna que oímos con demasiado frecuencia” (se refiere al acto del presidente Reagan de atacar a los controladores de transito aéreo en 1981). “No debemos tener que decir ‘Si hubiéramos parado el ataque a los trabajadores automotrices en 2007’. Nosotros apoyamos a la UAW y a los trabajadores automotrices. Su lucha es nuestra lucha”.